Investigadora de la UNNOBA participó del estudio que amplía el conocimiento sobre algunas zoonosis

La doctora en Ciencias Veterinarias, Diana Acosta, investigadora del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA y docente de la Universidad, integró el grupo de investigadores que logró identificar la presencia de una bacteria de la especie Bartonella, en pulgas y ácaros asociados a pequeños roedores silvestres de la Patagonia argentina.

El trabajo científico que fue recientemente publicado en la revista “Zoonotic Diseases”, suma una pieza clave para comprender las posibles implicancias de este agente en la transmisión de enfermedades.

Acosta, que además es licenciada en Genética de la UNNOBA, describió los alcances del estudio del que participó: “El objetivo estuvo orientado a conocer qué microorganismos circulan entre los animales silvestres y sus parásitos y qué puede decir esto sobre la salud de los ecosistemas y su posible impacto en otros animales, incluidos los seres humanos”.

“Para responder a esta pregunta estudiamos pulgas y ácaros asociados a pequeños roedores silvestres del noreste de la Patagonia argentina y mediante técnicas de biología molecular buscamos evidencias de dos grupos de bacterias: Bartonella y Rickettsia, que pueden infectar a distintos animales y producir enfermedades en las personas”, abundó.

“Encontramos material genético de Bartonella en todas las pulgas y ácaros analizados y los análisis genéticos mostraron que la bacteria detectada está estrechamente relacionada con Bartonella quintana, una bacteria históricamente asociadaa la llamada ‘Fiebre de las Trincheras’” y también a casos de endocarditis”.

En este punto, Diana Acosta aclaró: “Si bien en Argentina se han documentado infecciones humanas por distintas especies de Bartonella, el estudio no demuestra que estas pulgas o ácaros estén transmitiendo la bacteria a las personas,sino que aporta una pieza más para comprender dónde circulaeste microorganismo y qué animales y ectoparásitos (organismo que vive en la superficie exterior de otro ser vivo y se alimenta de su sangre) podrían participar en su ciclo”.

En este sentido, consideró que el hallazgo es relevante porque constituye el primer registro de Bartonella estrechamente relacionada con Bartonella quintana en el noreste de la Patagonia argentina y, además, representa la primera detección de Bartonella en algunas de las especies de pulgas y ácaros estudiadas en Sudamérica”.

La riqueza de la interdisciplina

La investigadora del CeBio destacó el carácter interdisciplinario del estudio y al referir: “Compartimos este trabajo con investigadores de distintas instituciones y de distintos campos disciplinares y eso nos permitió responder preguntas que no hubiéramos podido resolver desde un único campo de conocimientos”.

“El grupo de investigación de la doctora e investigadora del CONICET, Juliana Sánchez, aportó su experiencia en el estudio de ectoparásitos asociados a mamíferos. La doctora e investigadora del CONICET Marina Winter aportó su experiencia en el estudio de zoonosis y de animales silvestres de la Patagonia; mientras que Sergio Abate contribuyó desde su experiencia en investigación y trabajo de campo. Desde mi área de trabajo en el CeBio, aporté herramientas y experiencia en biología molecular y análisis genético”, detalló Acosta.

 Para la investigadora “este tipo de investigaciones representa justamente una de las partes más interesantes de hacer ciencia: reunir conocimientos, disciplinas y personas con diferentes experiencias para responder preguntas que nos permiten comprender mejor nuestra biodiversidad”.